Confinement

Un sentimiento me ha invadido esta mañana cuando desperté me vi solo y al buscarte me di cuenta que te habías olvidado de mí, de lo que significas para mi. Es egoísta pensar así, solo que mi mente lo configuró de esa manera y no tienes nada que ver con esa decepción. Sentí que me habías olvidado. 


Ahora a las ocho treinta y seis de la mañana de un sábado después de despertar de una pesadilla en dónde viví en carne propia eso que no quiero que nos pase, eso que no quiero creer de ti, empiezo a pensar en aquellas razones para evitar hacerlo y aunque una parte de mi conoce algunas, me empeño en descubrir hasta la última posibilidad existente.


En el pueblo los sábados son el día de mercado por lo cual se requiere de un esfuerzo sobrehumano para preparar todo para los clientes. Esa tarea de preparar todo implica tener que acostarse muy tarde y levantarse muy temprano, además de organizar todo para poder enfrentar el día. En ese pueblo en donde la gente acostumbra a despertar a las cuatro o cinco de la mañana, levantarse tarde no es una opción y, nunca lo fue mientras crecía de niño.


Desde pequeño, la encargada de todo siempre era mi madre, ella se dormía muy tarde organizando aquellos abarrotes y vegetales que habían llegado de la ciudad en la tarde de ese viernes antes del sábado de mercado y se levantaba muy temprano en la mañana a organizar todo para que estuviera limpio; Además, para preparar el desayuno antes de que los clientes empezaran a llegar. Esto lo hacía para que nosotros ㄧmis hermanos y yo pudiéramos encontrar algo para comer apenas nos despertáramos.   


Ese pequeño acto significaba mucho para mi, era muestra de ese amor de mi mamá y quizá también de aquellas realidades de los campesinos de Colombia, en particular de las madres campesinas de Colombia. Entendía en eso tan inusual, algo de verdadero, de único y empecé luego con los años a hacer muchas cosas para ella. Las aprendí rápido, para evitar esa sobrecarga de trabajo. Por esto y por más considero que ese primer acto al despertar es valioso. Confío así en que no me has olvidado.